lunes, 1 de febrero de 2010

Robandole Un Pedazo Al Cielo.

Jacob: - ¿Por qué no quieres hablar con los Cullen, Jake? ¿Qué te hicieron?

- No te metas Rita. – Hacía tiempo comencé a ver a Nessie con otros ojos. Ya no la veía como aquella niña risueña con la que hacía competencia a la hora de cazar. Ahora la veía como la mujer en la que se había convertido a pesar de no tener más de 6 años. Edward leyó un día un pensamiento que se me escapo delante de él. Me la imaginaba con su cuerpo desnudo pegada a mí, acariciándolo, besándolo. Obviamente Edward estalló en insultos. Después de eso lo estuve meditando durante días y llegué a la conclusión de que lo mejor para Nessie sería que me olvidase de ella. Tener a un licántropo enamorado de ella no le hacía ningún bien, sobre todo cuando era tan joven.

Así fue como caí en los brazos de Sara. Me había enamorado de verdad de ella, era imposible no hacerlo. Pero aun pensaba en Nessie, no podía evitarlo, ¡era mi imprimación! Edward me advirtió que con esta relación no iba a hacer ningún bien, para ninguno. Terminaría hiriendo los sentimientos de ambas, además ella estaba casada con un vampiro. Por eso jamás le dejé ir más allá de los abrazos, no era justo para ella, aunque yo la deseaba.



Sara: - Jake, por favor. Háblame, estoy aquí para ayudarte. - le acaricié con mi mano su rostro suavemente, queriendo borrar las arrugas de preocupación de él. - Por favor, Jake... - le supliqué deseando que él me abriera su corazón



Jacob: ¿Por qué me haces las cosas tan difíciles Rita?, No quiero herirte.- Recliné mi cabeza en tu mano, tan delicada - Rita, mira... es un asunto complicado.- La miré a los ojos, traté de perderme en ellos, pero no pude, las lágrimas empezaron a caer por mi rostro.



Sara: - Jake... - susurré limpiando sus lágrimas. Sabía en quien pensaba. - Sé lo que te ocurre con Nessie, lo he notado hace mucho. Sé que no puedo competir con ella. Pero siempre puedes contar conmigo, para lo que sea. - silencié. No podía decir una palabra más sin derramar una lágrima, y no estaba dispuesta a derramarlas. Por mí, por Jake. El me necesitaba ahora, no podía venirme abajo con él, debía subirlo. Algo había ocurrido con ella y su familia, pero él se negaba a contármelo.



Jacob: - ¡Oh, Rita! - exclamé, tome su delicado cuerpo entre mis brazos y la estreche contra mi pecho -Bonita, no tiene nada que ver con Renesmee - traté de ubicar su rostro pero solo vi una chica haciendo grandes esfuerzos por respirar y ahí entendí que estaba apretando muy duro. Aflojé un poquito el agarre y con tus labios dulcemente secaste mis lágrimas.

¡Mierda! Rita ¿Por qué te empeñas en hacerme sufrir? Podía ver la resolución en sus ojos, el repentino sonrojo, como sus brazos formaban una trampa al rededor de mi cuello. Oh, Rita. No sabes el deseo que produces en mi. Pero no puedo. El maldito chupasangre me lo advirtió...y...Vahh. A la mierda con todo. Nessie, Bella, Edward, la sanguijuela oriental. Todo me importa un bledo. Tomé su rostro entre mis manazas y violenté sus labios con los míos soltando entre suspiros- Rita, Rita, Oh Rita- Ella eufórica y melancólica respondió a mis violentos ataques. Tanta pasión y tanto cariño...- Rita...no sabes lo mucho que te deseo- Tus ojos se abrieron de par en par y me miraste sorprendida... ¡Oh no! Por favor ojala no lo haya dicho en voz alta.



Sara: Su beso fue algo inesperado para mí. Esperaba su rechazo, me lo tenía merecido. Pero lo amaba tanto que no lo pude evitar. Sin embargo, el me beso tan violenta y apasionadamente que por un segundo no supe reaccionar. Cuando al fin mis labios supieron responder a los suyos, Jake dijo algo que me dejó en shock. - Rita... no sabes lo mucho que te deseo- dijiste en un casi rugido. No podía creerlo, ¿Jake me deseaba? Lo miré sin comprender, ¿Entonces porqué se alejaba de mí una y otra vez? esta era la primera vez que lograba una respuesta en él.

No estaba dispuesta a perder aquella oportunidad. Me abalancé a sus labios con furia, deseo, toda la pasión que siempre me fue rechazada. Lo agarre fuertemente del cabello y atraje su cara a la mía. Era tan cálido, de una manera sobrehumana que nunca supe comprender, pero agradable. Mis labios me dolían, pero me daba igual, ya se carbonizaran, seguiría besándolo sin parar.



Jacob: Ante mi se abrieron 2 caminos posibles, unos correr, escapar de mi deseo. Amaba demasiado a Sara como para comportarme como un estúpido adolescente que se deja llevar por las hormonas...pero es que... ¡Dios! ¡Sara es tan sensual!!! Tal vez no tendré una nueva oportunidad de hacer esto, de disfrutar de todo aquello que por su seguridad jamás le di, a pesar de que siempre fui yo el que quería más y más.

Entonces vi el otro camino, escapar, escapar de todo. En especial de él. No podía luchar contra este sentimiento. Simplemente no podía.

Mis manos bajaron solas por su espalda, trazando líneas imaginarias, hasta llegar a sus muslos, pero sin necesidad de pasar por su trasero. Yo era un caballero que no se aprovecha de las damas cuando tiene oportunidad. Sentí como bordeaba con su lengua mi labio inferior y no pude evitar corresponder al tacto. La unión de lenguas fue casi inmediata, lo que desato a la bestia que aparentemente dormía en Sara. Empezó a restregar su pelvis contra la mitad de mi anatomía, justo en la zona de peligro. Y no sé en qué momento fue que enredó sus piernas en mis caderas ni tampoco cuando yo camine hasta la pared y empecé a acariciar sus largas piernas...

- Si luego de esto no quieres volver a verme lo entenderé- solté entre gemidos- pero ahora no voy a dejarte escapar Sara



Sara: Como si fuera posible que yo escapara de allí siendo lo que más estaba deseando en ese momento. Apreté más fuerte mis piernas en sus caderas asegurándome que no fuera él quien se escapara. Le sonreí pícaramente y mis ojos flamearon en deseo al ver su torso desnudo cuando le arranqué la camisa. Recorrí con un dedo su larga cabellera, es tan suave... seguí mi camino por su musculoso hombro, viendo como los bellos se erizaban por donde mi dedo había pasado. Sonreí ante esa reacción. Seguí acariciando con mi dedo su clavícula, su pecho, hice un círculo en él. Me sorprendía lo marcado y perfecto que los tenía. Continué mi recorrido más abajo, por su abdomen, tan musculoso, perfecto. Acaricié con mi palma todo su torso, disfrutando de su cuerpo bien formado. Luego desvíe mis manos a su cabello nuevamente y arrimé su rostro al mío para susurrarle a los labios - Te amo. - Antes de besarlos nuevamente, mientras bajaba mis manos por su espalda, quemándome las manos con su ardiente piel.



Jacob: Mi piel estaba tan feliz de recibir aquel regalo de su tacto dulce, que llenaba de vida cada poro de mi piel. Mis labios no se resistieron a recorrer su cuello en un delicioso recorrido lleno de deleites para mi lengua sedienta de su calor. Marcando con saliva cada centímetro sagrado de su piel, deslicé los breteles de su vestido blanco para poder seguir devorándola sin estorbos - Sara, te amo- susurré contra su hombro. - Y no importa si él me despelleja vivo, nadie podrá jamás convencerme de que no valió la pena.



Sara: Comenzaste a lamer lentamente mi piel. Sentí que explotaba de la excitación con aquel simple contacto. Solté un pequeño gemido. Notaba mi piel arder por allá donde tu lengua recorría. Mi piel gritaba entre llamas de deseo que continuase con aquel dulce contacto. Hundí mi cara en tu cabello cuando llegaste a mi hombro y inhalé el aroma de él. Era tan dulce que por un momento dejé respirar, queriendo mantener aquel olor en mis pulmones. - Sara, Te amo. - susurraste haciendo que tu aliento acariciase mi hombro, me estremecí. Mi mente se nublo y comencé a marearme. Me di cuenta del problema y solté el aire de golpe, respirando fuertemente para recuperar el aliento.



Jacob: Me lleve un buen susto cuando soltó el aire de golpe. Pero sin darme más importancias seguí con mi inventario oral, hasta que sus manitas agarraron mi rostro con fuerza obligándome a besarla de nuevo, y otra vez se restregó contra mi pelvis y tuve un pequeño problema con mi...emmm...bueno...Para ser sincero tuve las mas notablemente grande de las erecciones conocidas por el hombre…

¿Y cómo no? Sara era tan sexy que no podía evitarlo. Pero yo no fui el único en notarlo, ella me miro con picardía, y sonrío un poquito tímida como si dijera "woo, no sabía que podía hacer eso"

- Y ni te imaginas que otras cosas me provocas

Los besos cada vez subían más de nivel hasta que mis malditos instintos animales se me adelantaron.

Con mucho esfuerzo para no caerme caminé hasta el sofá y nos dejé caer a ambos sobre él, pero con cuidado de no dañar a mi muñequita de porcelana con ojos de mal y piel de fina plata.



Sara: Observé aquel cuerpo tan escultural, tan perfecto, digno de un dios heleno. Me mordí el labio reprimiendo las sensaciones que me causaban, si las dejaba salir, no sabía cómo iba a terminar todo aquello. El gesto pareció excitar a Jake, el cual me desgarró la ropa con un gruñido sobrehumano. Me quedé muy sorprendida, sin aire. Pero logré sonreírle con timidez. La verdad me daba mucha vergüenza verme desnuda frente a él. El era tan perfecto, y yo tan fea...



Jacob: Su cuerpo. Dios. Que hermosa. ¿Cómo podía ser tan hermosa? Pero Sara se veía extraña, como… ¿decepcionada?

- Lamento no ser como uno de esos chupasangres que te gustan Sara - su rostro era tan triste. Se veía devastada - pero tú eres lo más hermoso que vi en mi vida

Su rostro se volvió repentinamente inexpresivo... ¿Dije algo malo?



Sara: ¿Qué estaba escuchando? ¡Claro que no era como los vampiros! Y estaba feliz de ello. Mi marido Zero, un vampiro japonés, era frio y calculador hasta el último milímetro. Pero él, él era el hombre ardiente y apasionado que yo tanto ansiaba. Lo era todo para mí. ¿Pero cómo podía el ver a alguien como yo hermosa? Tenía a Nessi, ella sí que era hermosa. Recé por que en mi cara no se reflejara la tristeza que me embargaba al compararme con ella, tenía asumida la derrota, era inevitable. Ellos estaban predestinados, lo sabía por la manera en que se miraban. Pero no iba a desperdiciar esta oportunidad que se me presentaba. Sin decir ni una palabra comencé a bajarle los pantalones.



Jacob: ¿Y ahora qué? Sara me mareas. Sus frágiles manitas empezaron a bajar mis pantalones muy despacio... Sentía sus labios, besando mis pectorales, mi abdomen, mordiendo de a poco. Bajando, bajando.

- Grr - se me escapó un gruñido gutural que parecía salido de una película porno. Y ella, ella era la actriz principal. La más hermosa, la que hacía q las miradas de todos aquellos en la habitación se centraran en ella. Sara, una flor de loto que se abría en el hielo indiferente.

Con una lentitud exagerada bajó mis bóxers y lamió la parte baja de mi ombligo. ¡Oh, por San Pedro!

Tomé su rostro y lo atraje al mío. No quería que hiciera eso. Yo deseaba sus labios sobre los míos, no sobre mi miembro. Quería disfrutar su cuerpo, pero a la vez darle todo lo que la sanguijuela no le dio. Hacerla sentir una mujer. La mujer más bella de este mundo...



Sara: Jacob me besó tiernamente, cuando me separó de su bajo vientre. Me acaricio los pechos haciéndome gemir en su boca. El rio bajo y siguió descendiendo hasta mi ropa interior, desgarrándola en un ágil movimiento. ¿Pero es que no me iba a dejar ni una prenda utilizable? Por dios, primero mi vestido preferido y ahora mis braguitas de lencería. Al menos la causa valía la pena. Ahora estábamos completamente desnudos, él sobre mí con sus fuertes y cálidas manos en mi cintura. Entrelacé mis piernas fuertemente en sus caderas y le susurré al oído: - Hazlo. Hazme tuya, Jake.- Y luego suspiré dejando caer mi cabeza hacia atrás al notar sus manos recorrer mi cuerpo otra vez.



Jacob: Sus labios se volvieron más insistentes a medida que mis dedos pellizcaban sus pezones, era gracioso oírla gemir, reír y quejarse todo al mismo tiempo. Y mis caderas se pusieron celosas de mis dedos que jugaban felices entre sus muslos, erizando su piel.

- Dímelo Sara- susurré contra su pecho izquierdo- Dime que me amas, y seré lo que quieras. Te prometo que estaremos juntos para siempre. Dímelo Sara - No pude refrenarlo, su recuerdo empezó a quemarme la piel. La Renesmee de mi subconsciente no permitiría que la dejara caer en el olvido, no permitiría ser remplazada por Sara. Yo amaba a Sara, pero también a Nessie. Y aunque sabía que esto de jugar a 2 puntas no era elegante ni bonito, mucho menos saludable para ninguno de los 3, pensaba continuar hasta el final.

No podía permitir que salieran lastimadas, pero ahora yo quería ser el egoísta. Era mi turno de ser feliz.

Tomé sus caderas y la penetre con todas mis fuerzas. Una y otra vez. Ella era tan deliciosa, tan dulce. Y yo seguía violándola como el maldito imbécil que soy, tratando de sacar mis demonios a través de ella. Yo la amo, eso es la pura verdad.



Sara: Aunque sabía que era imposible porque estaba tumbada en el sofá y él me sostenía fuertemente agarrada, sentí que iba a caer y tuve el instinto de aferrarme a él clavándole las uñas en su espalda. Jacob se quejo y rió bajo. No sé si fue por excitación o por venganza me embistió más fuerte y yo comencé a gritar de placer.

- Ahh, di..os... ¡¡Jake!- Grité en su oído arqueando mi espalda y apretando más mis piernas en sus caderas hasta casi fundirlas allí.

Nuestras respiraciones comenzaron cada vez a hacerse más rápidas y difíciles, nos faltaba el aire.



Jacob: - No me llamo dios, me llamo Jacob - susurré divertido.



Sara: - ¡Já! muy gracioso.- le dije haciendo una mueca. Dejé la cabeza caer sobre el posa-brazos del sofá cansada mientras reía locamente. Parecía poseída. Pero me dio la risa y no pude evitarlo.



Jacob: - Dime Sara- mis embestidas empezaron a aumentar de ritmo, estaba empezando a cabrearme - Dime que me amas.



Sara: - T.. te amo..- conseguir decir entre gritos y gemidos. Cuando él disminuyó el ritmo de las embestidas, le agarré del cabello con una mano, lo obligué a mirarme a los ojos y cuando hube recuperado la respiración, susurré: - Te amo, Jake. Siempre te he amado.



Jacob: - Así está mejor - admití amargamente, tratando de disimular una sonrisa - Yo también te amo - Las lágrimas desfilaban por mi rostro cayendo por efecto de gravedad en el suyo. Ella me miró sorprendida.



Sara: ¡Jake lloraba! ¿Lloraba? ¿Por qué? Otra vez esa expresión triste, ¿Qué diablos ocurría en su corazón? ¿Por qué no hablaba conmigo? Sequé las lágrimas con un dedo y le acaricié la cara. - ¿Qué ocurre, Jake?



Jacob: - Nada - empecé a besarla y a embestirla con más delicadeza, haciendo semicírculos en su interior. Trate de controlar las lágrimas. No quería que Sara estuviera triste.



Sara: Ya no podía continuar con esto, no si Jake estaba sufriendo. No quería que nuestro momento se viera manchado por lágrimas, quería que fiera feliz.

- Párala, Jake.- dije apartándolo suavemente. Me levanté del sofá y usé una de las mantas que había en el sillón para cubrirme el cuerpo. Jake se tensó y fue rápidamente a su habitación.

- Escóndete, rápido. - ordenó mientras se vestía. No entendía de qué iba todo esto, pero le obedecí y me escondí en el baño de su habitación.

Alguien golpeó en la puerta dos veces y Jake fue a abrir.



Jacob: ¡Mierda! ¿Qué rayos hacia Nessie aquí? Sus padres le habían prohibido ver me. Mandé a Sara a mi habitación, mientras me ponía los pantalones. Y luego fui a abrir antes de que golpeara otra vez.

Respiré profundo tres veces mientras trataba de calmarme, pero si Nessie me veía así de... bueno..."alterado" seguramente se molestaría. Así que cuando me aseguré de que todo estuviese en su lugar le abrí:

- ¡Hola princesa! Que gusto verte - dije en cuanto abrí la puerta. Nessie se veía tan hermosa con ese vestido azul que no le llegaba mas arriba de las rodillas, con tirantes bordados. Era toda una mujer... y podría haber sido mi mujer si tan solo no fuera tan estúpido.



Sara: Ahhhh ¡mi ropa! ¡Había trozos de tela por todo el piso! Nessie se daría cuenta... Respiré aliviada cuando vi que Jacob se percató y disimuladamente las escondió con el pie bajo el sofá mientras invitaba a Nessie a sentarse en él.



Nessie: Jake, venía a decirte algo. No puedo aguantar más, necesito que lo sepas porque creo que si no voy a reventar. - Dije sonriéndole abiertamente. ¿Qué diría cuando lo supiera? Yo había notado como me miraba...



Jacob: - ¿Que pasa Ness?- inquirí aterrado de que ella tuviera algún problema.



Nessie: - Jake... yo... - de repente todo el valor que había reunido se me esfumó.- yo... - !Vamos Nessie tu puedes!- Te amo. Te amo, Jake. Y me da igual lo que opinen de esto mis padres o mis tíos. Me da igual, porque lo único que me importa es lo que pienses tú. ¿Me amas Jake? - Pregunté esperanzada mirándole a los ojos, perdiéndome en ellos.



Jacob: Mi mandíbula cayó hasta el suelo y mis ojos se abrieron hasta que casi se salieron de sus cuencas.

Nessie me ama. Fue todo lo que pude pensar. ¡Nessie me ama!

- Yo...tam-tam- ...yo- Podía oír su corazón latir de la emoción, sus ojos impacientes. Todo su cuerpo esperaba una respuesta- Te amo – susurré.



Sara: dios creía que iba a morir en ese momento. Jake y Nessi estaban sentados en el sofá donde tan solo unos segundos antes estábamos haciendo el amor, y para colmo se estaban declarando. Siempre supe que este momento llegaría, pero me superó.

Llevé mis manos a la boca silenciando mi llanto. Podría haber salido y decirle a Nessie lo que su amado Jacob había hecho a sus espaldas, pero quería ante todo la felicidad de Jake. Y él era indudablemente feliz junto a ella. Así que sigilosamente salí por la ventana de su habitación sin hacer ruido.

- Te quiero, Jacob Black. – Susurré mirando por última vez su casa.



Nessi: ¡Oh, Jake! ¡Jake! ¡Jake! - comencé a gritar de la emoción dando pequeños saltitos en el sillón haciendo mis rizos volar.- ¡Que feliz me hace escuchar eso! - No aguanté más y le planté un beso en los labios.- Escapémonos juntos, lejos de todo, de todos. Seamos felices juntos. Solo tú y yo, Jake. - le propuse y mi emoción iba en aumento.



Jacob: Pude oír a Sara deslizarse por la ventana de mi habitación. Me sentí terriblemente mal por ella, pero... Nessie me quería, ella quería que huyéramos. ¿Podía acaso tener tanta suerte?

- Claro que si Ness - tomé su rostro y le planté el beso más violento y apasionado de la historia- ¡Nos largamos ya! – exclamé.



Nessie: - Pues te espero en el coche. No necesito equipaje, todo lo que necesito lo tengo aquí mismo.- dije mirándole con intensidad y me dispuse a macharme hacía el garaje.

El se levantó y se excusó diciendo que tenía que hacer algo antes, pero que no tardaría. Asentí y corrí hacia su coche. ¡Qué feliz era!



Jacob: Nessie salió disparada hacia el coche...pero yo me quede plantado en donde estaba. Si me iba seguramente heriría los sentimientos de Sara. Pero Nessie era mi imprimación, y yo no podía negarle ni hasta el más absurdo de los caprichos.

Sabía que iba a hacer, me fugaría con mi pequeña Nessie. Pero no podía irme sin despedirme de Sara. Aun que ya no estuviera lo dije:

- Adiós Sara...Gracias por cuidarme. Yo también te quiero- me encaminé hacia la puerta no sin antes echarle un último vistazo a la casa. Sus ropas seguían aun debajo del sofá, pero ya nadie vendría a sacarlas...

-Adiós- repetí, luego caminé con mi renovada alegría hasta el Golf. Definitivamente era un idiota, pero al menos era el idiota más feliz de esta tierra - Lo siento.

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